viernes, marzo 25, 2005

Terapia genética restaura huesos

En pacientes con heridas considerables en la boca, el reemplazo de un diente toma más que simplemente implantar uno nuevo. Se requiere también de la estructura ósea de soporte para fijar el implante dental en su sitio. La cirugía reconstructiva actual implica extraer un injerto de hueso de la barbilla o la mandíbula del propio paciente, lo cual ocasiona una segunda herida que también debe ser cuidada, pues cuando se recurre a bancos de tejido los resultados pueden ser impredecibles.
Así las cosas las alternativas no resultan muy halagüeñas. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Michigan han encontrado que introduciendo una proteína de crecimiento en la herida en cuestión, utilizando terapia genética, se ayuda a generar tejido óseo alrededor de los implantes dentales.
El estudio realizado por William Giannobile, líder de la investigación, que implantó el gen que codifica para la proteína morfogenética ósea denominada "proteína 7" (BMP-7) en defectos de hueso mayores en ratas, con el fin de activar el propio mecanismo de crecimiento óseo de los animales, señaló que las ratas sometidas a tratamiento con BMP-7 produjeron cerca de 50 por ciento más hueso de soporte alrededor de implantes dentales que aquellas que recibieron un tratamiento convencional.
BMP-7 es parte de una familia de proteínas que regulan la formación de hueso y cartílago. Estudios recientes han mostrado que los BMPs están presentes en el desarrollo dental. El experimento efectuado por Giannobile y su equipo de investigación consistió en mezclar estos compuestos con virus desactivados, debido a la capacidad de éstos para penetrar en las células y hacer uso de su maquinaria genética. Asimismo, se empleó un gel como vehículo de conducción para ser inyectado en las heridas.
Una vez dentro de la célula el virus ayuda a los genes productores de BMP-7 a "instalarse" para favorecer la producción de hueso, misma que se detiene transcurrida una semana. "Esto es ideal, porque no deseamos hacer ningún cambio genético de carácter permanente en las células", dijo Giannobile.
"El estudio arrojó resultados alentadores, sin embargo, aún se necesita más trabajo de investigación antes de que esta terapia pueda ser empleada en seres humanos". (Con información de la Universidad de Michigan, EU)

Fuente:
http://www.eluniversal.com.mx