viernes, marzo 25, 2005

Los transgénicos incrementarán 25% la producción alimentaria en México

El inicio este año de la siembra de semillas genéticamente modificadas de maíz, arroz, frijol, trigo, soya… propiciará incrementar hasta 25 por ciento la producción de alimentos en México, donde la desnutrición afecta a la mitad de la población infantil. Por ejemplo, con la semilla tradicional de maíz se obtienen rendimientos de 4.3 toneladas por hectárea. Sin embargo, la misma hectárea de cultivo con semilla transgénica produce 5.5 toneladas de rendimiento, es decir, un 25% más. El diputado Ulises Adame Ruiz, miembro de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara Baja, que aprobó la Ley de Bioseguridad asegura a Crónica que ésta no sólo permitirá “el aumento de la producción de alimentos, sino de calidad en el país”. Y agrega: “Favorecerá a un mercado abundante entre los cuales se encuentran personas de algunas regiones apartadas. Los transgénicos son una herramienta que puede resolver deficiencias alimentarias”. Además, José Luis Solleiro, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, argumenta que las semillas modificadas genéticamente se autoprotegen de las diversas plagas, por lo que no mueren. Otro caso es el algodón, “en México se cultiva la semilla genéticamente modificada desde hace ocho años, los beneficios de ésta comparada con la tradicional son del orden del 25%”. “Se logra media tonelada más de fibra de algodón por hectárea. Además de ser un producto de mayor calidad; lo que ha hecho que los productores mexicanos sean más competitivos en el mercado”. Además, los científicos mexicanos ya trabajan en la creación de mangos, tomates y aguacates que tienen un mayor tiempo de vida y plátanos-vacuna que llevan el antígeno contra la hepatitis B. Francisco Bolívar Zapata explicó a Crónica que la nueva Ley de Bioseguridad permitirá el desarrollo —en un lapso no mayor de 10 años—de insecticidas biológicos, adaptados a los cultivos mexicanos, que no contaminen. “Al utilizarlos no generan depredación indiscriminada de todos los insectos que haya en el cultivo y tampoco causan daño a la salud humana como el ddt, por ejemplo”. Los pesticidas químicos como el ddt causan enfermedades como el cáncer y dañan el hígado, señaló Bolívar Zapata, además deterioran el medio ambiente porque no se degradan. El arroz dorado es una variedad que ya se cultiva, dijo el biotecnólogo, “el proyecto fue patrocinado por Naciones Unidas y el grano tiene la particularidad de producir el precursor de la vitamina ‘A’ que nos permite tener mejor visión”. Está compuesto por tres genes: dos de plantas y uno proveniente de un microorganismo. Todo esto produce el precursor del betacaroteno que es el encargado de generar la vitamina”, detalló el científico. En el mercado, dijo Zapata, ya “hay plantas transgénicas que tienen algunos genes que las hacen resistentes a ciertos insectos, lo que garantizará que nuestros alimentos no tengan químico alguno que altere sus propiedades nutricionales”. En torno al maíz transgénico, existe un apartado especial dentro de la Ley de Bioseguridad que establece el análisis de caso por caso debido a que México es el centro de origen de esta semilla. “Como sucede con muchos de los granos, el maíz se contamina de hongo y produce unas toxinas conocidas como aflatoxinas que causan cáncer en humanos y animales, destacó el científico. En este sentido, el maíz transgénico es menos susceptible de que le ocurra porque sus genes son más fuertes y resistentes”, añadió. Otro de los beneficios de la ingeniería genética es la vacuna contra la hepatitis ‘B’. “Desde hace tiempo, los antígenos se elaboran a partir de microorganismos o virus destruidos parcialmente con calor para inactivarlos y hacerlos efectivos. Todo esto para que el organismo humano no los reconozca como extraños y de esta manera permanecer inmunes ante las enfermedades”, señaló. La vacuna contra la viruela es un acierto más de la biotecnología, “usando los genes del virus de la viruela como antígenos, producen proteínas capaces de inmunizar contra el mal. Por otra parte, dijo el científico de la UNAM, el algodón transgénico que se cultiva en el Valle de Mexicali, no requiere de tanto fertilizante y pesticida como el común. El resultado es un producto más puro y de mayor calidad que ha repuntado en el mercado”. * Francisco Bolívar Francisco Bolívar Zapata nació en México, Distrito Federal en 1948. Es investigador titular de la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1983. Su trabajo es pionero a nivel mundial en el área de la biología molecular y la biotecnología. Premio de la Academia de la Investigación Científica (1982); Premio Manuel Noriega, OEA (1988); Premio Príncipe de Asturias (1991). El Cinvestav desarrolla maíz resistente a terrenos áridos La Ley de Biotecnología especifica que no se debe utilizar como herramienta para fabricar armas biológicas, explicó a Crónica Francisco Bolívar Zapata, “entendemos que hay algunos organismos genéticamente modificados que pueden tener efectos terriblemente graves para la salud si se utilizan como armas biológicas”. En el Cinvestav, el biotecnólogo Luis Herrera Estrella trabaja en el desarrollo de maíz transgénico resistente a las concentraciones elevadas de aluminio, que representan un gran contaminante. “Esta sustancia proviene de los fertilizantes químicos y se está generando en grandes concentraciones en los suelos del país al grado de hacerlos infértiles, dijo Bolívar. Esta semilla servirá para cultivarse, por ejemplo, al norte del país (Chihuahua), donde existen grandes extensiones de terrenos áridos que ya no se cultivan por este motivo”. No hay que olvidar que desde hace 25 años existen en la farmacia una gran cantidad de proteínas, producto de la biotecnología de organismos transgénicos. Como la insulina humana para combatir la diabetes, la interferona humana contra el cáncer, la hormona de crecimiento para el buen desarrollo de los niños y el factor anticoagulante de la sangre, entre otros.

Fuente:
http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=169150