Investigadores apuestan por biomarcadores para detectar el cáncer de pulmón cuando no lo hacen las técnicas de imagen
Las investigaciones sobre el cáncer de pulmón tienen como objetivo prioritario la búsqueda de vías para conseguir métodos de detección precoz que puedan reducir su alta mortalidad actual, y, dentro de ellas, los expertos otorgan importancia a la utilización de las alteraciones genético-moleculares como biomarcadores.
Sobre estos asuntos están debatiendo desde ayer en Madrid los asistentes al 'Curso sobre Cáncer de Pulmón' que organiza la Escuela Europea de Oncología (ESO) en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), dirigido por la jefa del Grupo de Cáncer de Pulmón del CNIO, Monserrat Sánchez-Céspedes; y el jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Germans Trias i Pujol, de Badalona, Rafael Rosell.
La identificación de alteraciones de genes presentes en el cáncer de pulmón podría, en un futuro cercano, servir para determinar --mediante análisis de sangre, de esputo o líquido bronquioalveolar-- la existencia de estos cánceres en fases muy tempranas, incluso donde no llegan los sistemas de diagnóstico por imagen.
A este respecto, Sánchez-Céspedes reconoció que queda aún "mucho camino por recorrer para disponer de un sistema de detección que permita el diagnóstico precoz", pese a que estudios recientes demuestren que es posible detectar la presencia de alteraciones del gen Kras o de la proteína p53 en el líquido bronquioalveolar.
Estos dos o los genes supresores de los rumores Rb y p16, la amplificación de los genes de la familia myc o la alteración de las proteínas p14son algunos de los cambios genéticos que los avances en biología molecular ha permitido implicar en la carcinogénesis pulmonar.
"Su descripción tiene un amplio potencial en el enfermo de cáncer ya que, en un futuro próximo, su detección podría ser utilizada par identificar personas con susceptibilidad de padecer cáncer y disponer de nuevas dianas para el diseño de terapias específicas para cada una de esas alteraciones y de marcadores moleculares para el diagnóstico precoz en individuos de alto riesgo o aplicables al pronóstico y respuesta al tratamiento", declaró la codirectora del curso.
Tumores agresivos o resistentes
Respecto a estos últimos, la identificación de alteraciones genéticas presentes en el cáncer de pulmón podría servir de factor pronóstico sobre la agresividad del tumor o la resistencia frente a ciertos fármacos, caso del gen ERCC-1, que es resistente al cisplatino, fármaco que se utiliza actualmente en la primera línea de tratamiento de forma estandarizada.
Otro ejemplo de predicción de la respuesta a la terapia es el reciente descubrimiento de que los pacientes con una alteración genética específica de los receptores del EGF que ocasiona el crecimiento descontrolado de las células tumorales, obtienen una respuesta espectacular al tratamiento con Iressa, aunque en la mayoría de los casos se trata de mujeres que nunca han fumado.
Según el especialista del área de Oncología del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra Luis Montuenga, el de pulmón es el tipo de cáncer más frecuente --por su elevada mortalidad-- en los países desarrollados, su pronóstico es "pobre" y los avances médicos de las dos últimas década han tenido en los pacientes que lo padecen "escasa repercusión en las expectativas de supervivencia a cinco años".
Los últimos datos sitúan esta tasa por debajo del quince por ciento y así, por ejemplo, en 2003 se diagnosticaron en España 18.821 nuevos casos y fallecieron por cáncer de pulmón 15.878 personas. Sin embargo, añadió Montuenga, el pronóstico es muy diferente según el estadio clínico-patológico en el momento del diagnóstico, ya que la cirugía aplicada en estadios precoces consigue supervivencias a cinco años próximas al ochenta por ciento, mientras que en los tumores avanzados no superan el diez por ciento.
El hecho de que actualmente sólo se diagnostique en fase temprana uno de cada seis tumores de pulmón y de que tabaco sea responsable de nueve de cada diez casos en varones y del 55 al 80 por ciento en mujeres hacen que la reducción del hábito fumador sea la otra estrategia principal para luchar contra esta enfermedad, ya que la carcinogénesis pulmonar es el único tipo de tumor fácilmente prevenible.
Fuente:
http://www.diariomedico.com

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